¿Por Qué Debemos Evangelizar?


¿Por Qué Debemos Evangelizar?

SIETE RAZONES POR LAS CUALES DEBEMOS GANAR LAS ALMAS


1. Por qué Jesús Fue Un Ganador De Almas
"Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores..." (1 Ti 1:15).
"Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" (Lc 19:10).
a. Jesús Vino Para Salvar A Los Perdidos. Esa fue la misión principal de Cristo, rescatar a los perdidos. El primer grupo de personas que Jesús escogió para que le siguieran, recibió ese mismo reto: "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres" (Mt 4:19).
El último grupo que le siguió hasta el monte donde tomó lugar Su ascensión al cielo, recibió este mandamiento: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado..." (Mt 28:19, 20).
"Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hch 1:8).
El término cristiano significa ser como Cristo, quien vino para salvar a los perdidos, para buscar los descarriados y necesitados; por ello, si vamos a ser como Jesús, entonces, tendremos el deseo de ser ganadores de almas.
b. El Iba A Donde Estaba La Gente. Jesús llevó Su mensaje a la gente. Él iba a todos los lugares donde había personas: en los mercados, en las calles, en las colinas, en las playas, en los hogares, etc.
Él fue criticado por los líderes religiosos por el hecho de identificarse con las personas en el lugar donde estaban. “Este a los pecadores recibe, y con ellos come” (Lc 15:2).
El nos anima a "...Ir por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa" (Lc 14:23).
El nunca dijo: “Ve a un edificio de iglesia y ora para que Dios traiga a los pecadores”. Por el contrario, Él dijo: “Id por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa”.
Después de Su ascensión, los seguidores de Jesús actuaron exactamente como Él. Se mantuvieron muy ocupados, testificando en los mercados, en las calles, en los hogares, alrededor de las fuentes públicas; hablando, razonando, testificando, persuadiendo, predicando, ganando almas, amonestando a los pecadores a creer en el evangelio; exactamente como lo hizo Jesús.
La Biblia dice: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hch 5:42).
Tome un momento para hacer un círculo alrededor de la frase todos los días en su Nuevo Testamento. Mientras que las iglesias sólo conducen dos o tres cultos a la semana, los casinos de juego, los teatros, los establecimientos donde se venden licores, los parques de recreaciones y lugares de bailes, abren sus puertas para conducir negocios todos los días.
Los cristianos del Nuevo Testamento iban diariamente al templo y por las casas, enseñando y predicando a Jesucristo.
c. El Dijo: “Vayan Y Fuércenlos A Entrar.” Nosotros oramos por las personas para que sean salvas. Jesús dijo: “Vayan y fuércenlos a entrar”. Se perderán si todo lo que hacemos es orar.
"Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación. Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación" (2 Co 5:18, 19).
Dios nos ha otorgado tanto el ministerio como la palabra de la reconciliación para restaurar a los hombres con Dios. Él ha hecho todo lo que ha podido. "El dio a Su Hijo unigénito... para que todo el que haga un pacto o compromiso con él, no perezca, mas tenga vida eterna" (Jn 3:16 traducción literal).
Cristo ha hecho todo lo que ha podido también. "Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz" (Col 1:20).
Ahora Él nos comisiona a contar estas buenas nuevas a todas las personas de todos los lugares del mundo. "Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin saber quién les predique?" (Ro 10:13, 14).
Nuestra parte es contar a los perdidos, dejándoles saber las buenas nuevas que nuestro Padre celestial y Su Hijo han hecho para salvarnos. Todos nosotros debemos ser ganadores de almas porque Jesús lo fue.
2. Porque La Cosecha Es Tan Grande
"Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos" (Mt 9:37).
"Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor" (Mt 9:36).
a. Jesús Envió Obreros A Los Campos. Cuando Jesús contempló aquellas multitudes dispersas como ovejas sin pastor, ¿qué hizo Él? Él llamó a doce discípulos, les dio poder para echar fuera demonios y para sanar a los enfermos, luego, les dio la gran comisión para que fueran a ayudar a recoger la gran Cosecha.
Debido a que la Cosecha era muy grande, escogió a otros setenta obreros, a quienes les dijo: "He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará" (Lc 10:19).
Jesús hizo algo con relación a Su cosecha madura. Él no se sentó a contemplarla y a orar por obreros únicamente. Él salió a buscar obreros en esos mismos campos de la Cosecha.
También podemos ser movidos a compasión por los que todavía no han sido alcanzados por el evangelio. Si nosotros somos “como Cristo”, nos envolveremos en la tarea de hacer algo en pro de compartir el evangelio con ellos.
b. Es Vital Que Salgamos. El ganar almas es realizado allá fuera, donde la gente vive, trabaja y juega. Es urgente que enfaticemos este principio básico en la tarea de ganar almas.
No salimos a pescar a nuestros baños. Si esperamos atrapar los peces, tendremos que lanzar nuestra red en las partes más profundas del mar, lago u océano. Colocamos la carnada en el anzuelo que atrae a los peces, y lo tiramos al río o lago: allá afuera, donde se supone que hay peces.
Cosechamos nuestras plantaciones o sembrados allá en los campos, allá afuera donde sembramos las semillas, y donde los tallos, con las espigas llenas de granos de trigo, se levantan ya maduros para ser cosechados. Muy raras veces ganamos almas dentro de las cuatro paredes de nuestras iglesias locales.
A fin de cosechar a los no convertidos, es vital que salgamos a llevar nuestro testimonio fuera de nuestros santuarios, hacia los mercados, hacia las calles, a las cárceles, hospitales, hogares, allá afuera entre ellas. A esto llamamos evangelismo.

Los hindúes no van a la iglesia. Los musulmanes no entran a un templo cristiano. Los budistas y otros religiosos no entran a un servicio de adoración cristiana. Las personas sin afiliación religiosa no concurren a la iglesia.
Es necesario que salgamos fuera: “...por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar...” (Lc 14:23).
Hay un elemento de urgencia cuando llega el tiempo de la cosecha. Si los frutos no son recogidos rápidamente, toda la cosecha podría perderse en el campo.
Las tormentas pueden venir y causar daño al trigo o al maíz. Si no se cosecha rápidamente, el fruto puede madurarse demasiado y pudrirse.
Pablo pasó su propio sentido de urgencia sobre los demás cuando dijo: “Pero esto digo, hermanos; que el tiempo es corto...” (1 Co 7:29).
Si realmente queremos cosechar la siembra madura de nuestra generación, el secreto está en volver a descubrir la urgencia, pasión y celo de la Iglesia primitiva. Aquellos cristianos salieron por todas las ciudades y aldeas en constante búsqueda de las almas perdidas, aun al riesgo de sus propias vidas. A eso es lo que catalogamos como ser igual que Cristo, esto es cristianismo genuino.
c. Movilizándonos Para Evangelizar. Como líder de la Iglesia, es su deber comenzar el proceso de orar, movilizar y planificar, cómo ganar las almas perdidas. El orden en el ministerio de Jesús fue el siguiente:
1) Ver. Jesús vio la Cosecha (las multitudes de almas) y fue movido a compasión.
2) Orar. Luego oró, como el medio de resolver el problema de obreros para la Cosecha. “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios” (Lc 6:12).
3) Escoger. Después de orar, Él escogió a los obreros, primero doce, y después setenta, a los cuales, entrenó y envió al campo a recoger la Cosecha.
Él vio. Ahora Él quiere que nosotros veamos. "...He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega" (Jn 4:35).
Él oró. Ahora quiere que nosotros oremos. "...Rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies" (Lc 10:2).
Él escogió. Ahora quiere que nosotros escojamos. "Buscad... hermanos... varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo" (Hch 6:3).
Este plan de acción es sencillo: Ver, Orar, Escoger, comenzará el proceso del recogimiento (cosecha de almas).
Nuestro Lema: ¡Cada Cristiano Es Un Testigo!
Nuestra Misión: ¡Hacia Afuera, A Donde Está La Gente!
Esta es la segunda razón por la cual somos ganadores de almas: ¡La Cosecha es realmente grande!
3. Por qué Los Obreros Son Pocos
"Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí" (Is 6:8).
a. Billones Necesitan Escuchar. El número de las personas que viven en el mundo, aumenta a una proporción de más de 70 millones por año. Menos de tres millones (un 4%) de ellas, han sido alcanzadas con el evangelio.
Aproximadamente un 40% de los habitantes del mundo (2 billones de personas), no han sido alcanzados con el evangelio. Estas almas están fuera del alcance de una iglesia auto-reproductora que pueda compartir el evangelio con ellas.
b. Ellas Estarán Perdidas Sin Cristo. Esas almas sin evangelizar jamás escucharán el evangelio a menos que usted entre en acción para salir a satisfacer esa “hambre... de oír la palabra de Dios” (Am 8:11). La movilización y entrenamiento de los ganadores de almas para que salgan fuera donde están los pecadores, es la única solución a este dilema.
Miles de pueblos y aldeas en China, India etc., todavía están esperando que alguien vaya a contarles acerca del Salvador Jesucristo. Tales personas viven y mueren sin conocer a Jesús, no porque hayan rechazado el mensaje, sino porque los pasados 2 mil años ningún cristiano ha ido a compartir el evangelio de amor con ellos.
Menos de uno de cada quinientos líderes de la Iglesia, dedican sus vidas para alcanzar a los que todavía no han sido alcanzados. Necesitamos una nueva dedicación a los principios abrazados por el Apóstol Pablo: "Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno" (Ro 15:20).
Pablo siempre estuvo disponible para “anunciar el evangelio en los lugares más allá...” (2 Co 10:16): en las regiones donde nadie hubiera escuchado aún acerca de Cristo. Pedro también entendió que: "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento" (2 P 3:9). NO ES LA VOLUNTAD DE DIOS que los hombres perezcan. Ellos perecen porque nosotros no les hemos llevado el evangelio.
No es de asombrarse el porqué Pablo era tan apasionado respecto a este asunto. “Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo” (1 Co 15:34).
Hay tres puntos importantes:

1) La Iglesia Duerme. Las almas están perdidas porque la Iglesia está durmiendo. El llamado es: “Velad debidamente...” “...el que duerme en el tiempo de la siega es un hijo que avergüenza” (Pr 10:5).
2) Es Un Pecado. Es un PECADO que la gente no conozca acerca de Dios. Somos amonestados: “...no pequéis; porque algunos no tienen conocimiento de Dios...”.
Este es un pecado de omisión. “Y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Stg 4:17).
3) Es Una Vergüenza. Este hecho es una causa para la vergüenza (pérdida del pudor). “...Hablo esto para vergüenza vuestra...” “El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza” (Pr 10:5).
El lamento doloroso de los perdidos, se levanta hasta el Cielo: “Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos” (Jer 8:20). Esta condición peligrosa existe porque los obreros son muy pocos. “Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt 9:38). Somos ganadores de almas porque los obreros son muy pocos.
4. Debido A La Gran Comisión
“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura" (Mr 16:15). Cada creyente es comisionado y llamado. “Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo... según el propósito suyo y la gracia...” (2 Ti 1:9).
a. Cada Creyente Tiene Una Responsabilidad. La “Gran Comisión” es para ir, y el “Santo Llamamiento” para testificar y servir, es la autoridad dada a cada creyente para dispensar su ministerio. Cada creyente tiene tres ministerios sacerdotales:
1) Ministrar Al Señor en oración, alabanza y adoración.
2) Ministrar Los Unos A Los Otros en unas relaciones cristianas amorosas, en el sostén financiero y respaldo espiritual;
3) Y Ministrar Al Mundo (a los incrédulos) por medio de la sanidad de las enfermedades físicas y emocionales, echando fuera demonios y contándoles las buenas nuevas: “...que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (1 Co 15:3, 4).
Cuando los creyentes son enseñados a cómo cumplir estos tres ministerios, muchos asumirán sus privilegios y responsabilidades otorgadas por Dios, y dirán: “...heme aquí Señor, envíame a mí” (Is 6:8).
b. Un Gran Privilegio. Cristo no nos dejó un privilegio mayor que el de anunciar el evangelio a cada criatura.
Esto es lo que los cristianos primitivos hicieron día y noche. Ellos sanaron a los enfermos, echaron fuera demonios, predicaron el evangelio de casa en casa, en los mercados, en las fuentes de las aldeas, en las encrucijadas, en las calles, en los cultos, en las cárceles y por todas partes que iban.
Ellos no poseían catedrales o edificios de iglesias elaboradas, para inhibir su incontrolable gozo de ministrar y compartir las nuevas con los que estaban ansiosos de recibir a Cristo. Ellos iban afuera, hacia donde estaban los pecadores para anunciar el evangelio.
Debemos respirar y vivir con un propósito: para compartir el evangelio con todas las personas que nos sea posible y utilizando todos los medios.
Usted no tiene que ser un “ministro ordenado” para predicar el evangelio. Este es el privilegio de todo creyente. Los cristianos no necesitan un llamamiento especial, para aceptar el honor que se les ha otorgado de ser embajadores de Cristo.
c. Todo Creyente Ha Sido Comisionado. Siendo que cada cristiano ha sido comisionado y llamado, no se necesita un “llamado especial” para ser un ganador de almas. Las instrucciones de Jesús son claras:
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres... Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa” (Mt 5:16; Lc 14:23). Jesús dijo: “...predicad el evangelio a toda criatura”.
Si una nación es 95% cristiana, mientras otra es 95% no cristiana, nuestra alternativa debe ser alcanzar la nación no cristiana.
Si un campo pequeño de granos maduros tuviera cien segadores trabajando en él, mientras uno más grande sólo tiene un obrero, ¿qué campo escogería usted para laborar y salvar los granos? Deberá escoger el campo donde la necesidad es mayor y donde los obreros son menos, para suministrar la necesidad.
Si diez personas estuvieran levantando un tronco, nueve en el extremo menos pesado, y uno en el extremo más pesado, no sería difícil escoger en qué extremo colocar ayuda adicional.
d. Dios Guiará. A medida que usted motiva a sus miembros para orar e ir a los lugares que necesitan el evangelio, el Espíritu de Dios comenzará a dar dirección a medida que van. Usted no puede dirigir un barco que está detenido en las aguas. Necesitamos que esté en movimiento para que el timón pueda dirigir el barco. De la misma manera sucede con la dirección de Dios.
Pablo iba de viaje para Asia en cierta ocasión, pero le fue “...prohibido por el Espíritu Santo... y cuando intentaron ir a Bitinia... el Espíritu Santo no se lo permitió... Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos” (Hch 16:6-9).
Esta es la clase de dirección que usted puede recibir, si es que permanece en una actitud sensible y alerta en su espíritu. Pablo ya era un apóstol-evangelista que iba a través de todo su mundo, predicando el evangelio. A medida que iba penetrando a “otras regiones más allá”, recibió la orden de pasar hasta Macedonia.
Cuando considere algún lugar donde desee ir a sembrar la Palabra, haga esta oración: Señor, si hay algún campo, área o nación donde Tú quieras que vayamos, muéstranoslo e iremos. Pero si no quieres, entonces, escogeremos la mejor oportunidad para segar la cosecha más fructífera, y estaremos allá cosechando hasta que nos dirijas a otros lugares.
Él ha prometido: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días” (Mt 28:20). Sus órdenes son bien claras: “POR TANTO, ID... a todas las naciones. Predicad a TODA criatura”. Tenemos que obedecer las palabras de Cristo, no analizarlas, discutirlas o teorizarlas, mas ponerlas en práctica.
Somos ganadores de almas debido a la Gran Comisión que Jesucristo nos dio.
5. Debido A Las Profecías No Cumplidas Concernientes Al Retorno De Jesús
El retorno de Cristo a la tierra, es la esperanza bienaventurada de millones en la Iglesia perseguida. Nosotros abrazamos tal esperanza con gozo.
“Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (1 Co 15:19). Esperamos con ansia Su retorno.
a. El Evangelio Tiene Que Ser Predicado En Todo El Mundo. Pero la mayoría de los que enseñan esto, no están haciendo nada para hacer posible que Él regrese. Muchos hasta enseñan que no hay profecías sin cumplir que prevengan Su retorno.
Jesús hizo esto muy claro: habría ciertas condiciones previas antes de que Él pudiera regresar por segunda vez a este mundo. Las más importantes de éstas se encuentran en Mateo 24:14: "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin".
"De cierto os digo... que se predique este evangelio, en todo el mundo..." (Mt 26:13). "...que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones..." (Lc 24:47). "...y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra" (Hch 1:8).
En el idioma griego, el término naciones significa ETHNOS, que se refiere a grupos “étnicos”. En específico, un grupo étnico es uno gentil o no judío que tiene una identidad lingüística y cultural común, que los hace diferentes de cualquier otro grupo de personas en el mundo.
La India tiene más de 2 mil grupos étnicos en su territorio. Estos varían entre personas primitivas viviendo en árboles, en las selvas de las montañas del noreste del país, hasta grupos de personas de la clase alta de la sociedad muy sofisticados, los bracmánicos (nombre que se le da a los filósofos y sacerdotes de la India) quienes viven en el interior del país.
La mayoría de estos grupos de personas, nunca han escuchado el evangelio. La mayoría no tienen un solo versículo de la Biblia traducido en su idioma.
b. Santos De Todas Las Naciones. El Apóstol Juan recibió percepción profética del futuro.
Él vio una gloriosa escena celestial: "Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones [grupos étnicos] y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos...
Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero" (Ap 7:9, 14).
Este es el resultado final de la era de la Iglesia. Los millones de redimidos que formarán la Iglesia (en griego = ecclesia, que significa “los llamados o escogidos”), estarán envueltos en la adoración a Dios delante de Su trono por toda la eternidad.
Note que ellos están allá porque fueron raptados de todos los grupos étnicos (naciones) del mundo. Vinieron de todas las tribus y grupos lingüísticos.
Si Jesús viniera hoy, la era de la Iglesia concluiría, y nosotros los que le servimos seríamos “...arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts 4:17).
Pero siendo que hay miles de almas en esos grupos étnicos que todavía no han sido alcanzadas con el evangelio, Jesús no podría venir hoy.
Si Jesús viniera antes de que todos los grupos “étnicos” escucharan el evangelio, la visión que Juan vio no podría ser una verdadera. Tales personas no podrían estar en el cielo, siendo que no han escuchado el evangelio de salvación.
"Porque todo aquel que invocare el nombre de Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!" (Ro 10:13-15).
Esas preguntas sobrias deben penetrar profundamente en nuestros corazones. Debemos entender que hay algo que debemos hacer para lograr que el Rey Jesús venga por segunda vez al mundo.
¿Acaso está Jesús formulando la siguiente pregunta a los líderes de la Iglesia?... "Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey?" (2 S 19:12).
c. Predicad El Evangelio A Toda Criatura. La Iglesia está envuelta en hacer muchas cosas buenas. Pero hemos descuidado la más importante de todas las instrucciones dadas por Jesús, Su último mandamiento: “Id, predicad el evangelio a TODA criatura”. Este es el mandato que no hemos CUMPLIDO.
“...Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mt 23:23). Él nos llamará a cuentas para ver si hicimos TODO lo que Él nos dijo que hiciéramos.
Millones de almas todavía mueren sin HABER ESCUCHADO el mensaje. Otros, aun esperan que los líderes de la iglesia den prioridad a la tarea de llevarles el mensaje de Jesús, antes que al tiempo, a las personas y al dinero.
La Iglesia argumenta acerca de la segunda venida de Cristo, cuando miles de tribus y grupos étnicos no han escuchado de Su primera venida.
Nosotros insistimos en segundas bendiciones, mientras esas pobres almas olvidadas nunca han experimentado la primera bendición. Argumentamos acerca de una segunda porción, mientras que hay multitudes que nunca han experimentado la primera porción del Espíritu de Dios.
¿Es eso justo? ¿Deberán los que están al frente de la fila recibir un segundo servicio, antes de que los que están hambrientos en las filas de atrás, hayan recibido el primer servicio de alimentos?
1) Los Cristianos Primitivos Fueron Motivados. Tenemos que arrepentirnos de esta desobediencia y comprometer nuestro tiempo, nuestro pueblo y dinero, a la tarea de llevar el evangelio a TODA criatura en TODO el mundo.
Este concepto de ganar almas a fin de lograr que nuestro Rey regrese por Su pueblo, motivó de tal manera a los cristianos primitivos, que salieron a llevar el evangelio por testimonio, a través de todo el mundo que ellos conocían.
El mensaje fue llevado a lo largo del Mar Mediterráneo hasta llegar al Norte de África, cuyos lugares fueron saturados de lugares de adoración cristiana. A pesar de las tempestades furiosas, de los peligros del mar, de los riesgos de los viajes antiguos y todo impedimento concebible, ellos esparcieron el mensaje con heroísmo sin igual.
2) Advenimiento De Las Tinieblas Espirituales. Pero algo sucedió después de los primeros cien años. En lugar de dirigir caravanas de camellos por el sur del desierto de Sahara hacia las tierras altas y selvas del Continente de África, o de avanzar hacia el Éste más allá de las barreras montañosas del continente, o hacia el Norte hacia las tribus paganas de Europa, se interesaron más en conservar lo que tenían. Fueron negligentes en seguir avanzando hacia las partes más lejanas de la tierra.
Las disputas doctrinales superaron el evangelismo (testimonio) personal. Las convenciones comenzaron a reemplazar el evangelismo de las masas. Las disputas denominacionales y el poder político vinieron a ser más importantes que el seguir al Cordero.
Ellos crearon organizaciones religiosas y las llamaron “La Iglesia”. Tinieblas espirituales comenzaron a caer. Los mil años temibles y tenebrosos del Oscurantismo (Edad Oscura) cubrieron a todo el mundo.
Jesús amó tanto al mundo que murió por él. La iglesia tibia abandonó este mundo ante la conquista de Mahoma, a la destrucción del poderoso mongol: Gengis Kan y a la espada asesina de Napoleón.
3) Los Moravos Oran Y Actúan. Vamos a necesitar una cadena de oración durante las 24 horas del día durante más de cien años a fin de quebrantar ese abrazo mortal de la apatía de la iglesia. Ese ministerio de oración asaltador del Infierno, comenzó aproximadamente 250 años atrás, a través de la influencia de un príncipe Bávaro, no muy conocido, ni de gran estima llamado Conde Van Zinzendorf.
La iglesia morava, cuyo establecimiento se le acredita a él, desplegó los primeros misioneros evangélicos de los tiempos modernos.
Los Moravos oraron con pasión por las almas perdidas de los hombres. Pero ellos no sólo oraron, sino que tomaron acción para llevarles el evangelio a los perdidos. Ellos dieron sus mejores jóvenes para que fueran soldados en el ejército del Señor.
Dos de tales jóvenes, tuvieron noticias de una isla en el mar del Caribe donde 40 mil africanos estaban siendo esclavizados. A nadie le era permitido entrar a la isla a menos que fuera como esclavo.
Dos jóvenes moravos fueron movidos a compasión por esos esclavos, ellos sabían que los esclavos perecerían en sus pecados si no iban a llevarles el evangelio.
Así que, los moravos se vendieron a la esclavitud a fin de alcanzar a los esclavos africanos. A medida que navegaban desde el Puerto de Hamburgo, Alemania, sus últimas palabras resonaban a través de las olas del océano: “Vamos a ganar para el cordero la recompensa de Su sacrificio”.
Ellos creyeron que podían ayudar a hacer que el Rey volviera por segunda vez al mundo. Ellos creían que Jesús no podría regresar hasta “... que este evangelio del reino fuera predicado en todo el mundo por testimonio a todas las naciones”.
4) Aprendiendo De Los Revolucionarios Políticos. ¿Ha estudiado alguna vez cómo los revolucionarios políticos han obtenido el control de las naciones?
Ellos infiltran sus líderes en las montañas, las selvas, los pantanos, etc... y desde esos lugares, comienzan a ejercer sus influencias sobre las tribus locales. Les prometen escuelas, trabajos, ayuda para la prosperidad, etc... (Aunque casi nunca cumplen lo que prometen).
Una vez que se fortalecen entre esas personas olvidadas, donde las enfermedades y la pobreza son desenfrenadas, organizan las bandas de guerrillas y comienzan su hostigamiento. Primero inician su obra en las aldeas, luego en los pueblos, después las ciudades y finalmente se apoderan de la nación o país.
Estos líderes o mercenarios políticos van a las personas que la misma Iglesia ha olvidado. Ellos pagan cualquier precio y hacen cualquier sacrificio para vivir en las áreas más difíciles.
El mensajero del evangelio usualmente no está equipado o animado para alcanzar esta clase de personas. En general, creen que apenas podrían sobrevivir en esas áreas; así que, las tribus son abandonadas sin Cristo.
Por el contrario, los revolucionarios políticos envían a sus maestros a vivir completamente pobres y hacen el máximo sacrificio, a menudo dan sus propias vidas para organizar tales tribus en guerrillas militares para sus propios propósitos. Lo que la Iglesia no ha hecho, los revolucionarios sí lo han hecho. La misma gente que ha sido descuidada por la Iglesia, ha venido a ser suelo fértil para la semilla de la revolución y el derramamiento de sangre. Y por esos medios, toman naciones completas bajo su control.
Sin embargo, muchos líderes cristianos enseñan que: “...todas las señales de la venida de Cristo han sido cumplidas. ¡Ven pronto, Señor Jesús!” Pero las palabras del mismo Jesús refutan esto con claridad.
“Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones [etnos]” (Mr 13:10).
Estas Escrituras nos enseñan lo que tenemos que hacer, y lo que tiene que suceder antes que Jesús pueda volver otra vez.
"Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado. A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas del pecado..." (Hch 3:19-22).
Cuando completemos el trabajo que Él nos dio, Jesús volverá para raptar a Su Iglesia. Esa es la razón por la cual somos ganadores de almas, para hacer que nuestro Rey retorne al mundo.
6. Porque Dios Nos Llamará A Rendir Cuentas
Dios amonesta específicamente a Sus siervos a que lleven el mensaje que les ha dado para los pueblos a quienes han sido enviados, sabiendo que serán llamados a rendirle cuentas de su éxito o fracaso en tal responsabilidad.
"Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a las casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano" (Ez 3:17, 18).
"Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano" (Ez 33:6-8).
Algunos maestros de la Biblia dirán que esta amonestación no se aplica a los cristianos. Insisten en la cuestión de que no hay riesgo alguno para los creyentes. Aun si pasamos por alto obedecer los mandatos de Cristo, concernientes a la predicación del evangelio a TODA criatura en TODO el mundo, tales maestros no ven castigo o consecuencias negativas como resultado de ello.
a. Pablo Reconoció Su Obligación. El Apóstol Pablo no creyó tal cosa. Él declaró: “Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos” (Hch 20:26).
¿Por qué estaba Pablo tan seguro de que sus manos estaban limpias o sin “mancha alguna de la sangre” de los hombres? Su inocencia fue basada en su obediencia a la Gran Comisión.
Él dijo: "...Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas... Y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo" (Hch 20:18-21).
Pablo se había exonerado a sí mismo. Él afirmó: “... no fui rebelde a la visión celestial” (Hch 26:19).
Pablo no estuvo presente cuando Cristo ascendió al cielo. Pasaron varios años antes de que él tuviera un encuentro con el Cristo resucitado. Cuando se convirtió, Pablo recibió las instrucciones que recibieron los demás apóstoles en la ascensión de Cristo.
“Él [Pablo], temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer”.
El Señor le dijo a Ananías que le dijera a Pablo: "...Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel... En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el Hijo de Dios" (Hch 9:6, 15, 20).
Pablo no tenía duda alguna respecto a lo que debería hacer. Él reconoció su deuda: su obligación de predicar el Evangelio, o sus manos se mancharían con la sangre de los que se perderían si el no obedecía.
"A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma" (Ro 1:14, 15).
Pablo conocía muy bien la Escritura que dice: “... su sangre demandaré de tu mano”. Él se aseguró de pagar su deuda, de cumplir con su obligación de predicar el evangelio, a los que todavía no habían sido alcanzados.
Él pudo escribir: "...os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada... para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, con potencia de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo he llenado del evangelio de Cristo. Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno" (Ro 15:15, 18-20).
Pablo fue a los perdidos, a los destituidos y a los ignorados de todas partes. Él no quería que la sangre de los inconversos fuera demandada de sus manos.
b. Captando La Visión. Un gran ganador de almas escribió: No podemos ganar a todo el mundo solos, pero estamos envueltos en el evangelismo como si el plan de Dios dependiera de nosotros solamente.
“Si no podemos ganar a cada persona, de seguro ganaremos algunas y ministraremos como si la siega de almas dependiera completamente de nosotros”. “No queremos que la sangre de los inconversos sea demandada de nuestras manos jamás. ¡Es así de simple!”
Muchos están captando la visión del evangelismo mundial. Cristianos de Filipinas están saliendo para China. Los cristianos de América del Sur que han emigrado hacia Alaska están ganando almas allá. Los cristianos de Indonesia están ganando los perdidos en Europa. Los asiáticos están yendo a las islas del Caribe. Somos cristianos con compasión por los habitantes del mundo.
No permita que el temor, la incredulidad, los malos entendidos o la crítica, le detengan. Recuerde: “...no es el critico quien hace la diferencia; ni el que señala cómo el fuerte tropieza o dónde el hacedor de hazañas pudo haber ejecutado una mejor”
“El crédito pertenece a aquel que está en el campo de combate, en acción, cuyo rostro se ensucia de polvo, que está lleno de sudor, quien yerra el blanco una y otra vez, quien se dedica a una causa digna, quien conoce el triunfo de los altos logros de quien muere tratando de alcanzar lo máximo”.
Cuando usted haya dedicado a su ser, su tiempo, sus recursos financieros, sus jóvenes, a esta elevada prioridad de llevar el evangelio, entonces "...si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, el morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma" (Ez 3:19).
Somos ganadores de almas porque no queremos que la sangre de los pecadores sea demandada de nuestras manos.

7. Debido A Lo Que Hemos Experimentado
"¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad" (He 2:3, 4).
a. El Evangelio Del Reino. Jesús llamó a Su evangelio el evangelio del Reino. "Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo" (Mt 4:23).
"Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo" (Mt 9:35).
El evangelio del Reino, es el evangelio del dominio del Rey. El Rey Jesús siempre demostró dominio por medio de sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios.
A fin de entender este evangelio, demos una mirada retrospectiva por un momento. Este dominio fue primero dado a Adán y a Eva en el jardín de Edén.
"Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree... varón y hembra los creó. Y... les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread... sobre la tierra" (Gn 1:26-28).
Satanás frustró el plan de Dios muy pronto. Quería usurpar el dominio que Dios le había dado a Adán y Eva a fin de obtenerlo, él sabía que tenía que hacerlos caer en pecado. Si lograba tal cosa, la corona del dominio caería de sus cabezas y el cetro caería de sus manos. Satanás estaría ahí cerca para recogerlos y usurpar el reinado que le pertenecía legalmente a la humanidad.
Una prueba de que Satanás usurpó tal dominio, es encontrada en la tentación de Cristo. "Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares" (Mt 4:8, 9).
Para que ésta pudiera ser una tentación válida, el diablo tenía que hacerle una oferta válida. Si Satanás no hubiera tenido el dominio (los reinos del mundo) para ofrecerlo a Jesús, no habría ocurrido la tentación. Es obvio que Satán tenía el dominio y que fue por tal razón que le hizo la oferta a Jesús.
Jesús había venido para restaurar el dominio a su justo heredero, la humanidad. Él tendría que hacer tal cosa por medio de morir en la cruz. Esto le daría entrada libre al reino de la muerte y del Infierno; mientras estuviera en esos lugares, los conquistaría y libertaría a sus prisioneros.
David describió esta lucha épica de Cristo en el Salmo 116:3. "Me rodearon ligaduras de muerte, me encontraron las angustias del Seol...".
Isaías describió la predicción de cómo Cristo libertaría a los pecadores de la muerte y del Infierno en Isaías 28:18. "Y será anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme...".
Jesús vino “...para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es el diablo” (He 2:14). Jesús dejó a Satanás sin poder. Él le quitó el dominio que le había usurpado al hombre.
La gran victoria de Jesús, aparece registrada en Apocalipsis 1:18. "Y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades". Siendo que Cristo tiene las llaves, Él puede controlar las puertas del Infierno y de la muerte.
Cuando Jesús se levantó de los muertos, Él exclamó: "TODA POTESTAD me es dada en el cielo y en la tierra... y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt 28:18, 20).
Juan describió los resultados de ese triunfo en las siguientes palabras: "Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén" (Ap 1:6).
Las buenas nuevas respecto al DOMINIO DEL REY son esas. Jesús es quien posee el DOMINIO ahora. Él está con nosotros para restaurar tal dominio de vuelta a nosotros. Ahora somos sacerdotes del Rey. "Mas vosotros sois... real sacerdocio" (1 P 2:9). Esto significa Sacerdotes del Rey. Por consiguiente, podemos proclamar las buenas nuevas de que Satanás ya no tiene dominio.
"Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones..." (Mt 24:14).
b. En Palabra Y Potestad. Este evangelio del Reino, fue el que los apóstoles y discípulos primitivos proclamaron con poder y demostraciones del mismo. "Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos" (Hch 4:33).
"Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios..." (Hch 8:12).
"Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo... Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados" (Hch 5:12-16).
"Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús..." (Hch 28:23).
"y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder" (1 Co 2:4).
Este evangelio del DOMINIO DEL REY es el secreto hacia el éxito en el evangelismo, el crecimiento de la iglesia, el sostenimiento financiero adecuado, hacia la solución de la mayoría de los problemas que infectan a la iglesia mundialmente.
Aquellos que solamente tienen un evangelio de palabra, están en graves problemas. "Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre..." (1 Ts 1:5). Debido a la apostasía (descarrío), la mayoría de la Iglesia rechazó las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu Santo. (Vea Señales Y Maravillas De Hoy en la Guía de Entrenamiento para Líderes, para una explicación más detallada).
Ellos predicaron otro evangelio. "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo" (Ga 1:6, 7).
Si tomamos todos los puntos de la GRAN COMISIÓN y los practicamos, podemos ganar al mundo para Cristo. Si negamos el poder del Espíritu Santo y pasamos por alto darle el debido lugar de Señorío en nuestro ministerio, tendremos muy pocos frutos.
"Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado" (Mr 16:15, 16). La Gran Comisión no se detiene ahí, sino que continúa:
"Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios [en el lugar de dominio]" (Mr 16:15-20).